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martes, 2 de noviembre de 2010

Literatura Canaria. Pedro Lezcano: La maleta



La maleta



Yo tengo preparada la maleta,

una maleta grande de madera,

la que mi abuelo se llevó a la Habana,

mi padre a Venezuela.

La tengo preparada: cuatro fotos,

una escudilla blanca, una batea,

un libro de Galdós y una camisa casi nueva,

la tengo ya cerrada y, rodeándola,

un hilo de pitera,

ha servido de todo: como banco

de viajar en cubierta,

como mesa y, si me apuran mucho,

como ataúd me han de enterrar en ella.



Yo no sé donde voy a echar raíces,

ya las eché en la aldea,

dejé el arado y el cuchillo grande,

las cuatro fanegadas de mi vieja,

¡La hostelería es buena! – me dijeron,

y cogí la bandeja,

“si señor, no señor, lo que usted mande,

servida está la mesa”...

yo por vivir entre los míos

hago lo que sea.



Vi a las mujeres pálidas del norte

arrebatarse como hogueras,

y llevarse las caras como platos

de mojo con morena,

tanto que aquí no dejan ni rubor

para tener vergüenza.

Vi vender nuestras costas en negocios

que no hay quien los entienda:

vendía un alemán, compraba un sueco

¡y lo que se vendía era mi tierra!



Pero no importa, me quedé plantado,

aquí nací, de aquí nadie me echa,

hasta que el otro día lo he sabido,

y he vuelto a hacer de nuevo la maleta,

he sabido que pronto vendrán de afuera,

técnicos de alambrar los horizontes,

de encadenar la arena,

de hacer nidos de muerte en nuestras fincas,

de emponzoñar el aire y la marea,

de cambiar nuestros timples por tambores,

las isas por arengas,

las palabras de amor ultimátums,

por tumbas las acequias...

Si se instalan los técnicos del odio

sobre nuestras laderas,

los niños africanos, desvelados

bajo la lona de sus tiendas,

mirarán con horror las siete islas,

no como siete estrellas,

sino como las siete plagas bíblicas,

las siete calaveras

desde donde su muerte y nuestra muerte

indefectiblemente se proyectan.



Yo por mi parte cojo la maleta

que el viejo se llevó a las Américas

en un barquillo de dos proas

¡qué valientes barquillas atuneras!

tienen dos proas, una a cada lado,

para que nunca retrocedan,

vayan donde vayan siempre avanzan,

¿quién dijo popa? ¡avante a toda vela!



... y yo, ¿voy a marcharme acaso reculando?

¿voy a dejar que crezca

sobre la tierra mía

toda la mala hierba?

¿voy a volver la espalda

al forastero que vendrá con sus máquinas de guerra

a ensuciar de herrumbre las auroras,

de miedo las conciencias?



Pensándolo mejor voy a sacar

de mi vieja maleta el libro, la batea...

voy a pintar y a barnizar de nuevo

su gastada madera,

voy a quitarle el hilo y a ponerle

la cerradura nueva

y con ella vacía me acercaré a la Isleta,

y al primer forastero de la muerte,

que llegue a pisar tierra

se la regalo para siempre suya,

y que la use y nunca la devuelva

¡no quiero más maletas en la historia

de la insular miseria!



Ellos, ellos, ellos,

que cojan la maleta,

los invasores de la paz canaria,

que cojan la maleta,

los que venden la tierra que no es suya,

los que ponen la muerte en el futuro,

que cojan la maleta,

los que ponen cemento en el futuro,

que cojan la maleta,

que cojan la maleta,

que cojan para siempre la maleta.



Pedro Lezcano - Rogelio Botanz





Pedro Lezcano nació en Madrid en 1920, pero desde niño vivió en Las Palmas de Gran Canaria, donde llegó a ser Presidente del Cabildo de Gran Canaria, Diputado Autonómico, escritor y ajedrecista. Obtuvo el Premio Canarias de Literatura en 1989. Falleció en la misma ciudad donde vivió casi toda su vida, en el 2002, a los 82 años de  edad.

Rogelio Botanz es cantautor español, nacido en Guipúzcoa en 1956. A fines de los 70 se traslada a Canarias y se dedica a la enseñanza y participa en varios colectivos culturales. Se han encontrado quince canciones escritas por él, incluyendo La maleta que la compuso junto a Pedro Lezcano.

Foto: Arte




martes, 5 de octubre de 2010

José María Millares Sall: Premio Nacional de Poesía



Los Gofiones y Los Sabandeños interpretan "Campanas de Vegueta", en el programa Tenderete, celebrado en  la Plaza Santo Domingo de la capital grancanaria, con Perico Lino de solista. Esta canción fue compuesta por el poeta J.M. Millares Sall.



El poeta canario José María Millares Sall, fallecido en el año 2009, fue galardonado con el Premio Nacional de Poesía, a título póstumo, por su libro "Cuadernos 2000-2009" que es una selección de poemas escritos en los últimos años de su vida.


Esperamos que a un año de su fallecimiento,  y con el impulso de este Premio Nacional de Poesía el Gobiero Canario publique la obra completa del popular y ejemplar escritor nacido en el barrio capitalino de Vegueta.

sábado, 24 de abril de 2010

Haikus. Paisajes de Gran Canaria: Saucillo, San Mateo

Isla de dioses
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flores de primavera
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sacian el alma.
...
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Desde el alto
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miro a mi bella tierra
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mi alma en el cielo.
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Fotos: Javier
Senderistas de Gran Canaria

Pepe Monagas, legendario personaje de ficción


El escritor canario Francisco Guerra Navarro (1909-1961), cuyo nombre artístico era Pancho Guerra, creó a Pepe Monagas, un personaje de ficción que es muy popular en las Islas Canarias y era el protagonista principal de los “Cuentos de Pepe Monagas”.
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Se publicaron por primera vez en 1948, de los “Entremeses” y de las “Memorias de Pepe Monagas”. Todas las obras son de carácter costumbrista y sitúa la acción en Las Palmas de Gran Canaria, especialmente en los Riscos que son barrios periféricos, en las laderas de la ciudad donde habitan gentes de diversos oficios como el panadero, el carpintero, el “tiendista”, el guardia urbano, el cuidador de gallos, el latonero y otros ya en desuso. Emplea algunas palabras antiguas de poco uso hoy día, o desaparecidas, usando el humor isleño, a veces de forma socarrona.
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En algunos cuentos se desplaza a otros barrios de la ciudad, a otros pueblos de Gran Canaria y a otras islas, como a Tenerife, a Lanzarote y a Fuerteventura.
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En su tiempo los episodios de los cuentos se publicaban semanalmente en los desaparecidos periódicos capitalinos Diario de Las Palmas y la Hoja del Lunes.
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José Castellano Santana (1904-1967), el admirado y querido Pepe Castellano le dio más popularidad y realce, con su voz socarrona y cadenciosa, como buen grancanario que era, representando los Cuentos de Pepe Monagas por pueblos y ciudades de las islas, al mismo tiempo que grabó casetes y Cd´s con unas lecturas insuperables, de tal forma que se terminaba por identificar a Pepe Castellano con el personaje de ficción que representaba, el de Pepe Monagas.
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El Cabildo de Gran Canaria publicó las Obras Completas de Pancho Guerra. Lo mismo que hicieron algunas empresas privadas y el diario La Provincia en forma de cuadernillo.
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Es necesario leer los cuentos de forma pausada para poder apreciar el humor y la idiosincrasia del isleño de la época.
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domingo, 18 de abril de 2010

Literatura Canaria. Nicolás Estévanez

Costa del NO de Gran Canaria. Desde Agaete a la Punta de La Aldea.
Foto Juan Antonio.
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La patria es una peña,
la patria es una roca,
la patria es una fuente,
la patria es una senda y una choza.
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Mi patria no es el mundo;
mi patria no es Europa;
mi patria es de un almendro
la dulce, fresca, inolvidable sombra.
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A veces por el mundo
con mi dolor a solas
recuerdo de mi patria
las rosadas, espléndidas auroras.
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A veces con delicia
mi corazón evoca,
mi almendro de la infancia,
de mi patria las peñas y las rocas.
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Y olvido muchas veces
del mundo las zozobras,
pensando de las islas
en los montes, las playas y las olas.
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A mí no me entusiasman
ridículas utopías,
ni hazañas infecundas
de la razón afrenta, y de la Historia.
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Ni en los Estados pienso
que duran breves horas,
cual duran en la vida
de los mortales las mezquinas obras.
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A mí no me conmueven
inútiles memorias,
de pueblos que pasaron
en épocas sangrientas y remotas.
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La sangre de mis venas,
a mí no se me importa
que venga del Egipto
o de la razas célticas y godas.
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Mi espíritu es isleño
como las patrias rocas,
y vivirá cual ellas
hasta que el mar inunde aquellas costas.
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La patria es una fuente,
la patria es una roca,
la patria es una cumbre,
la patria es una senda y una choza.
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La patria es el espíritu,
la patria es la memoria,
la patria es una cuna,
la patria es una ermita y una fosa.
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Mi espíritu es isleño
como las patrias costas,
donde la mar se estrella
en espumas rompiéndose y en notas.
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Mi patria es una isla,
mi patria es una roca,
mi espíritu es isleño
como los riscos donde vi la aurora.
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Nicolás Estévanez Murphy
(Las Palmas, 1838; París, 1914)